Observación y fotografía de aves

Observación de aves:

Observar las aves de nuestro entorno es una actividad agradable y formativa, que nos puede llegar a sorprender dada la cantidad de especies de gran belleza que aportan una nota de vida al ecosistema donde viven, ya sea porque son residentes o por que van de paso migratorio.

Pero no solo es interesante observarlas, también el solo hecho de escucharlas es otro estímulo que dota a esta actividad de un encanto especial.

Para mí, hay dos formas de disfrutar de esta actividad, una sin material específico, tan solo tratando de observar las aves que pasan a simple vista o que se escuchan cerca de nuestra posición y otra tratando de observarlas con material de ayuda como prismáticos o telescopios terrestres  y con una guía de aves de bolsillo que nos permita ir conociendo cuales son las especies, observadas o escuchadas.

Grupo de personas observando aves en la orilla del embalse del Cubillas

La primera actividad es más sensitiva, nos aproxima a la simple idea de observar atentamente que se mueve por el cielo, por las ramas de los árboles, o por la playa, tratando de seguir con la mirada los pequeños movimientos, su forma de volar; la segunda  nos va introduciendo en el conocimiento de las aves, su plumaje, su canto, su ciclo biológico y sus movimientos migratorios. Con material de observación (prismáticos o telescopio terrestre), podemos descubrir una gran cantidad de especies de aves diferentes.

Tanto en un caso como en otro es conveniente visitar zonas donde haya una alta presencia de aves como humedales, embalses, bosques maduros o la costa. Algunos de ellos cuentan con lugares apropiados para la observación de aves, con casetas de observación.

En la provincia de Granada hay zonas que ofrecen posibilidades de observar muchas especies de pequeñas aves como el humedal de Suarez en la Vega de Motril, el bosque de pinares de la Alfaguara en la Sierra de Huetor,, el bosque del Camarate en Sierra Nevada o el entorno del embalse del Cubillas en la Vega de Granada.

OBSERVANDO AVES RAPACES

Cuando vamos por el campo de paseo podemos ver en ocasiones la figura de un ave rapaz planeando por el cielo. Siempre nos parece ver un águila, pero en realidad puede tratarse de un rapaz diferente. Lo importante, más que la especie en este caso, es disfrutar de la majestuosidad y suavidad de su vuelo. Las grandes alas les proporcionan la habilidad de mantenerse en el aire con apenas unos pocos aleteos. Es uno de los acontecimientos que nos regala la naturaleza y que nos proporciona unos momentos de contacto con la vida salvaje que, aún hoy, es posible disfrutar en los espacios naturales de Granada.

Un águila real en vuelo localizada con más detalle gracias al uso de prismáticos que nos permiten seguir al ave en movimiento.

Las cualidades de estas aves las hacen merecedoras de una visita al campo para tratar de verlas y conocerlas algo mejor. La mayoría de los encuentros con ellas suelen ser fruto de la casualidad ya que son esquivas y difíciles de localizar. Además, muchas de ellas son escasas o están en peligro de extinción por lo que un encuentro con ellas se convierte en un recuerdo inolvidable.

Los buitres leonados, el águila real, el águila perdicera, el águila culebrera, el águila pescadora, el águila calzada, el azor, el gavilán y el cernícalo son algunas de las rapaces diurnas que podemos ver en la provincia de Granada, además del quebrantahuesos que es una especie que se está reintroduciendo nuevamente tras años desaparecida de nuestros espacios naturales.

Es de sobra conocido que son especies cazadoras y que sobreviven a duras penas por la presión humana, los venenos y la expoliación de nidos. Pero nuestra actividad es, si cabe, tan sencilla como ir provistos de unos prismáticos y caminar por el campo hasta localizar volando en el aire o posado en una rama en lo alto de un árbol una rapaz que nos deleite con su belleza y sus portentosas cualidades físicas.

Si lo deseamos podemos llevar una pequeña guía de identificación que nos permita diferenciar la especie avistada. Su tamaño, la forma de sus alas, la longitud de la cola o el color de sus plumas nos hablan de una u otra especie. Lo importante es disfrutar de estas maravillas de la naturaleza volando en libertad por las montañas de nuestras sierras.

En Granada hay varios lugares donde avistar grandes rapaces con más frecuencia como las cumbres de la Sierra de Castril, Los barrancos de la sierra de Alhama, los valles de la Alpujarra, La sierra de Jabalcón y la comarca del Temple.

Fotografía de aves:

Una de las preguntas que suele hacerse el aficionado a la naturaleza es dónde encontrar aves en libertad para poder observarlas y fotografiarlas. La fauna se ha hecho esquiva al hombre siendo sus hábitos principalmente nocturnos y crepusculares.  Son muchas la señales que podemos encontrar en el campo que denotan su presencia  como rastros, excrementos, huellas, etc.. que nos pueden servir para adivinar donde suelen pasar  algún momento del día.

Todos los animales tienen preferencia por unos determinados alimentos  o por beber aguan en una determinada fuente, estos datos nos deben de servir para orientar la zona donde podemos encontrar algunas especies que habitan cerca de nosotros pero que no se dejan de ver con facilidad.

El uso de prismáticos nos ayuda a localizar aves en libertad

El uso de prismáticos y el rastreo en busca de indicios nos pueden ayudar a detectar donde habita una determinada especie. El trabajo puede ser costoso, pero es la mejor manera de tener posibilidades de poder fotografiar especies aves en el futuro. Conseguiremos mayor satisfacción si somos nosotros, con nuestra paciencia, trabajo de campo y constancia los que conseguimos localizar una especie y fotografiarla. Cuando ya pasado un tiempo razonable no seamos capaces por limitaciones de tiempo o equipo, cuando ya acudamos a otras personas o empresas especializadas que nos faciliten el trabajo de localización.

Sin duda que es de gran ayuda conocer las costumbres de cada una de ellas, para lo cual existen guías de campo y documentales que pueden orientarnos en nuestra búsqueda. Hablar con biólogos experimentados, pastores, agentes forestales y personas que están unidas al medio ambiente también son importantes ayudas en este sentido.

El camuflaje con el Hide

El hide o aguardo camuflado, es un habitáculo portátil donde permaneceremos sentados, tumbados o de pié a la espera de ver poder observar y fotografiar las aves silvestres a corta distancia. Su función principal es la de pasar desapercibidos y obtener más posibilidades de que se acerque la fauna, estando más o menos cómodos durante largas esperas, algunas de ellas con lluvia, calor o incluso nieve. Hoy día se comercializan hides para la fotografía de naturaleza, otra opción es fabricarlo nosotros mismos con tela y algunos listones de aluminio ligero.

Hide portátil para una persona sentada

Existen diferentes tipos de hides, desde los de tipo iglú para una o dos personas,  el hidro-hide para fotografiar fauna acuática, hasta los fabricados para permanecer tumbados en el suelo en busca de perspectivas más impactantes, pasando por los hides fijos que podemos encontrar en los humedales para la observación de especies acuáticas.

Hide fijo para dos personas

 Dentro del hide se debe procurar no hacer ruido y no asomar el objetivo excesivamente por la ventana a ser posible. Una vez dentro y tener la cámara sobre el trípode, es conveniente preparar el encuadre y la exposición correcta ya que la fauna puede pasar muy rápido y debemos estar preparados para tomar fotografías con agilidad. La ventaja del hide es que nos permite fotografiar la fauna en libertad sin molestarla encontrando escenas muy naturales.

Hidrohide para fotografía de aves acuáticas

Fotografiar aves en vuelo

La fotografía de aves en pleno vuelo es una de las más espectaculares, ya que es cuando muestran sus grandes alas y ese espíritu de libertad y de fuerza. Para fotografiar aves en vuelo es necesario desplazarse a las zonas de montaña que suelen frecuentar, lo que suele suponer un desplazamiento a zonas rocosas y de acceso difícil.

Una vez situados en el lugar apropiado debemos estar atentos al paso de estas aves con el teleobjetivo montado sobre un trípode y los parámetros de la cámara que proporcionen la mayor velocidad de obturación posible, evitando así fotos movidas. Para esto será necesario aumentar la sensibilidad del sensor de  ISO 200 a 1600 ISO  y cerrar el diafragma lo máximo posible, aunque todo dependerá de la luz ambiental, hay quien utiliza el tele flash para este tipo de tomas, asegurando una buena exposición del ave.

El uso de ropa de camuflaje aumentará las posibilidades de éxito. Una vez que observamos al ave, debemos seguirla con el objetivo hasta que el enfoque sea correcto y entonces pulsar el botón del disparador. Podemos disparar en modo ráfaga (a más de cinco fotogramas por segundo)  para a captar diferentes escenas del ave en vuelo. Si estamos situados a suficiente altitud tendremos oportunidad de encontrar fondos con nieve en invierno o de vegetación si vuela bajo  nuestra posición.

El uso de un  tele-zoom del tipo 100-400 es muy recomendable para encuadrar con rapidez ya que una lente fija hace algo más difícil su localización a través del visor. Esta técnica fotográfica requiere de una buena capacidad de seguir un objeto en movimiento, para disparar sólo cuando el punto enfoque esté en el ave. Pueden ser muchas las fotografías fuera de foco, pero con la practica estas disminuyen y aumentan las que están correctamente enfocadas. Atendiendo a las reglas de composición trataremos de dejar más espacio libre en el encuadre hacia el lado que vuela el ave. Las rótulas tipo gimbal  y las  de bola, facilitan los movimientos si utilizamos un teleobjetivo pesado.

La imagen más típica de aves en vuelo es con el cielo de fondo, con tiempo y experiencia pueden buscarse otros fondos  más atractivos

Las aves marinas

La mayoría de las aves marinas, suelen observarse cerca de los acantilados y zonas rocosas, que en la mayoría de los casos les sirven de refugio y de zona para descansar.

Las gaviotas, cormoranes, pardelas etc… utilizan las aguas más bajas para lanzarse en un vuelo empicado muy espectacular y zambullirse para conseguir capturar algún pez. Este es uno de los momentos más espectaculares que un fotógrafo puede conseguir, para lo cual no debe de olvidar el equipo formado por trípode, teleobjetivo y trabajar con una velocidad de obturación alta que permita congelar el momento de entrada o salida del ave del agua. También son interesantes las fotos de aves a contraluz tras la puesta de sol y los vuelos con el azul del mar de fondo.

Hay gaviotas que pueden estar muy acostumbradas a la presencia humana, por lo que se pueden aprovechar estas circunstancias para tomar primeros `planos. También son interesantes los vuelos sobre la playa de grupos numerosos de gaviotas, así como su silueta con los colores de atardecer.

Desde una embarcación ligera podemos acceder a los acantilados y lugares de difícil acceso que nos pueden proporcionar un acercamiento  importante para la fotografía de aves marinas. Es importante tener en cuenta que la velocidad de obturación debe ser alta para que el movimiento de la barca no afecte a la imagen.  Tendremos especial cuidado de proteger el equipo de la humedad y de una posible caída al agua.

Cómo atraer a las aves

En muchas ocasiones para fotografiar las aves necesitamos atraerlas disponiendo algo de comida o agua en los lugares que suelen frecuentar para de esta manera disponer de ella más cerca, ya que la clave del éxito en la fotografía de fauna está en la distancia al sujeto , más que en el uso de grandes teleobjetivos, que no acercan tanto como podemos pensar en algunas ocasiones.

Ejemplo de bebedero construido con piedras del entorno

La construcción de un comedero en invierno y de un bebedero en verano son algunas de los recursos con los que podemos contar para atraer pequeñas aves a nuestro jardín o en el campo.

Para ello buscaremos un lugar apropiado, que tenga algo de vegetación y árboles cercanos para que las aves se sientas más cómodas y seguras. También es conveniente colocarlo de manera que las aves puedan verlo con cierta facilidad y de forma que la luz del sol incida durante el mayor número de horas al día posible. Una pequeña balsa de agua de un palmo de profundidad o cubeta camuflada con piedras y rocas del entorno puede ser un buen bebedero, al que colocaremos algunas ramas cercanas de manera que el ave se pose justo a la altura de nuestra mirada una vez que estemos sentados en el hide, que colocaremos a la distancia que creamos oportuna en función de la potencia de nuestras lentes  y lo más perpendicular a la  dirección de los rayos solares.

Las aves pronto se acostumbran a beber, sobre todo si no hay otra fuente de agua muy cercana y el lugar es apropiado. Iremos reponiendo cada cierto tiempo el agua, para evitar que se seque. El comedero se realiza con las mismas premisas, pero en este caso  sobre unas rocas  o troncos muertos en los que podemos colocar frutos secos, semillas y algo de migas de pan con cierta frecuencia para que las pequeñas aves del entorno tengan un aporte extra de alimento que las haga asiduas a nuestro comedero, que funcionara mejor en invierno. Debemos ser cuidadosos con el posadero que utilicemos intentando que sea atractivo, ramas con líquenes coloridos, rocas con musgo. También es importante cuidar los fondos del escenario. En la imagen final tienen  mucha importancia, de ahí que cuanto mayor sea la distancia del posadero al fondo mejor. También es importante que este iluminado para evitar fondos demasiado oscuros a las ultimas horas del día.

Las rapaces nocturnas

Las rapaces nocturnas son difíciles de ver  y más aún de fotografiar. Es necesario en muchas ocasiones, aprovechar los momentos que ofrece el día para fotografiarlos en sus posaderos habituales.

Durante la noche son cazadores y mantienen una gran actividad. La única forma de fotografiarlas entonces es a base del uso de la barrera de infrarrojos, preparada para captar el paso del ave por un lugar donde sea frecuente que lo haga. Pero este tipo de técnica, requiere el montaje de varios flashes y de una serie de accesorios que son muy específicos.

El búho real, el búho chico, el autillo o el cárabo por poner algunos ejemplos suelen dejar rastro de sus lugares favoritos en  forma de egagrópilas, que son las partes menos digeribles que regurgitan una vez se han alimentado de sus presas. La aparición de estas señales nos puede avisar de su posible  presencia, no solo durante la noche, sino también durante el día.


Este ejemplar de Búho chico (Asio otus) fue fotografiado durante el día en uno de sus posaderos favoritos, las ramas de un eucalipto

Retratando aves

Hay ocasiones en las que podemos estar muy cerca de un ave, gracias a exhibiciones de cetrería, ejemplares en centros de naturaleza o de recuperación de especies, o sesiones de anillamiento de aves. En estas ocasiones nos preguntamos como sacar el máximo provecho de estas fotografías.

Cuando nuestro objetivo es retratar un ave, debemos tener en cuenta algunas consideraciones a la hora de realizar la fotografía desde el punto de vista compositivo:

-Utilizar el encuadre horizontal, pero no olvidar el vertical.

-Dejar más espacio en la zona de la fotografía hacia la que está mirando nuestro sujeto.

-Cuidar el espacio que sobra por encima y por debajo del sujeto, manteniendo un equilibrio de ambas partes.

-Normalmente existen solo dos planos, por lo que el fondo debe de quedar lo más desenfocado posible. Para esto utilizaremos un diafragma lo más cerrado posible o alejaremos al sujeto del fondo.

-Las diagonales entre las esquinas del fotograma ayudan a dar más dinamismo a la imagen.

  • Esperar a que nuestro sujeto muestre una pose que sea lo más natural posible, aunque esto requiera cierta espera y paciencia ayudara a mejorar los resultados. El equipo a utilizar dependerá si la especie está en libertad o en cautividad, ya que este tipo de tomas requieren un acercamiento muy difícil de conseguir en libertad. Si el día está nublado no se producirán molestas sombras por el sol, aunque siempre es conveniente dar un poco de brillo a los ojos con un pequeño toque de flash.

Este retrato de una culebrera europea (Circaetus gallicus) fue realizado gracias a la colaboración de un cetrero experto.

Fotografiar aves en el nido

Fotografiar un nido de aves  es una actividad que en tiempos pasados no tenía mayores  inconvenientes y que hoy día está sujeta a una legislación que protege la realización de este tipo de documentos, debido a la vulnerabilidad existente  en este periodo del ciclo biológico de un ave.

De todos modos, caso de contar con autorización  para la obtención de imágenes del periodo reproductor de un ave es necesario actuar con máximas precauciones. Una de las consideraciones a tener en cuenta es el camuflaje, que debe de extremarse al máximo, utilizando para ello el hide o aguardo donde el fotógrafo debe permanecer oculto a la mirada de los progenitores, que no dudarán un momento en abandonar a sus polluelos en caso de que vean algún tipo de amenaza, como la que supone  la cercana presencia de un ser humano. Para estos casos se siguen una serie de pautas:

Acercar poco a poco el hide hasta una distancia razonable para capturar imágenes con un teleobjetivo de focal superior a 300 mm. Utilizar, si fuera necesario multiplicadores de focal para aumentar aún más la distancia de seguridad. Esperar a que los poyos estén crecidos, para comenzar a tomar imágenes, ya que se reduce bastante el riesgo de abandono, aunque todavía existe.

Entrar y salir del  hide o aguardo cuando estemos totalmente seguros de la lejana presencia de los progenitores. Usar técnicas de fotografía a distancia puede ser un medio para disminuir la presión como los cables de larga distancia y mejor aún los disparadores por radiofrecuencia que permiten disparar la cámara a una distancia de 100 metros.

Abandonar la sesión en el momento en el que las cebas de los progenitores se vean muy escasas o disminuida su frecuencia.

Deberemos entrar al hide aprovechando los momentos en los que el macho y la hembra están lejos buscando alimento.


Imagen de un nido de mirlo común (Turdus merula) donde puede observarse  a la hembra y a sus poyuelos con la boca abierta para pedir el alimento.